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Re-Visto
¿Cuándo debe hacerse público lo confidencial?
By Steffen Leidel September 11, 2009
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El dí­a en el que el periodista estadounidense Mark Danner decidió publicar el altamente secreto informe del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) sobre la tortura en Guantánamo, un terremoto informativo recorrió el mundo. ¿Un acto justificado? Sí­, dice Danner a re-visto.

re-visto: La edición del New York Review of Books de abril fue un verdadero bombazo. En ella citaba usted partes de un informe, muy secreto, en el que el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) calificaba de tortura el trato que la CIA le dispensaba a los presos de Guantánamo. ¿Pudo dormir la noche anterior a la publicación?

Mark Danner: En realidad, sí­. Me costó más conciliar el sueño la noche después de haber leí­do por primer vez el informe. Los detalles que revelaba eran sobrecogedores. Incluso para mí­, que llevaba mucho tiempo ocupándome del tema. Llevo ya seis años investigando el tema de la tortura. En 2004 publiqué el libro Torture and Truth sobre lo sucedido en Abu Ghraib.

El informe contení­a las primeras declaraciones de 14 de los llamados "˜high value detainees'- presos, a los que la CIA les atribuye un elevado "˜valor informativo'. A estas personas se las sometió a interrogatorios en cárceles secretas, conocidas como "˜black sites'. La crueldad de los métodos aplicados me conmocionó, y eso que, como ya le he dicho, yo sabí­a bastante sobre el tema. No dudé ni un minuto en que habí­a que hacer pública esa información.

¿Cuáles fueron las reacciones?

El caso despertó muchí­simo interés. Todas las personas que lo leí­an se quedaban horrorizadas. Pero también hubo quien opinó que no deberí­a haberse publicado. Recibí­ algunos mails de gente muy enfadada. Unos decí­an que hacer público un documento como ése era traición a Estados Unidos; otros que era traición a los principios del CICR.

¿Y cómo reaccionó el CICR?

Principalmente, querí­a saber cómo habí­a conseguido el informe. Yo no podí­a decí­rselo. Querí­an estar seguros de que el informante no habí­a salido de sus filas. Pero ése era un dato que yo no podí­a ni corroborar ni desmentir porque me habí­a comprometido a mantener silencio absoluto sobre mi fuente.

Su decisión se relaciona con una cuestión muy debatida en el periodismo: ¿cuándo está justificado hacer públicos documentos confidenciales?

No creo que exista una receta mágica para eso. La regla general dice que, si usted es periodista, su trabajo es sacar cosas a la luz y no mantenerlas en secreto. Un gobierno puede estar interesado en ocultar, pero no un periodista. Todo lo que afecta de forma considerable al interés público, debe publicarse. Y, en mi opinión, el contenido de ese informe era de interés público: aportaba información explí­cita y de primera mano sobre el uso de métodos brutales durante los interrogatorios, además de responder claramente a la pregunta de si se aplicó la tortura o no. Estaba claro que habí­a que publicarlo.

El CICR es un observador privilegiado. Su trabajo es controlar que se cumpla con la Convención de Ginebra y denunciar las violaciones del derecho internacional que puedan cometer los Estados. Para realizar esta tarea, el CICR considera que el mejor camino es ser discreto e informar en secreto a los gobiernos.

Es decir, que se puede argumentar que, al publicar un informe confidencial del CICR, se está dificultando el trabajo de este organismo porque la próxima vez que quiera hacerle preguntas a un preso va a tener problemas con el gobierno responsable. Eso hay que tenerlo en cuenta a la hora de tomar la decisión. Y también hay que tener en cuenta que, a veces, la vida de alguien puede estar en peligro- como, por ejemplo, en el caso del reportero del New York Times David Rohde, secuestrado por los talibán: su periódico logró convencer a los medios para que no hablasen sobre el tema porque de lo contrario hubiera podido ser muy peligroso para él.

¿Cómo puede un periodista ofrecerle protección suficiente a sus fuentes?

La mayorí­a de las veces, lo más importante es, sencillamente, no hablar sobre el informante. Y actuar con un poco de sentido común.

Usted también es profesor de periodismo. El periodismo de investigación, ¿se puede enseñar?

No me gusta el término "˜periodismo de investigación' porque, en mi opinión, es una redundancia. Hacer periodismo implica el llevar a cabo una investigación. No estoy seguro de que pueda ser periodista alguien que no sea un periodista de investigación. La investigación es la esencia del periodismo.

¿Qué importancia tiene el dinero para poder practicar un buen periodismo?

El buen periodismo requiere sobre todo de tiempo. Nadie puede asegurar que de una investigación vaya a resultar un reportaje. Puede ser, por parafrasear a la industria petrolera, que el pozo permanezca seco. Y eso cuesta dinero.

¿Qué consejo le darí­a usted a la gente joven que se ha decidido por el periodismo?

Son tiempos difí­ciles para empezar en esta profesión. Los cambios están siendo tan dramáticos que no sabemos a dónde nos van llevar. Por otra parte, eso lo hace todo muy emocionante- precisamente porque nadie sabe qué va a pasar. Yo recomendarí­a decidirse por una formación flexible que le permita a uno dominar en el menor tiempo posible gran variedad de campos, ya sea el hacer fotos, ví­deos o radio.

Mark Danner (nacido en 1958) trabaja desde hace 25 años como reportero. Ha sido corresponsal en América Central, los Balcanes, Irak y Oriente Próximo. Es profesor en la Universidad de Berkeley en California y en el Bard College (y autor de varios libros, entre ellos, Torture and truth: America, Abu Ghraib and the war on terror (2004) y The massacre at El Mozote. Además, Danner colaboró y colabora con diversos medios de comunicación como The New Yorker, Harpers Magazin, The New York Review of Books y el New York Times.

Entrevista: Steffen Leidel
Traducción: Luna Bolí­var

Lea también:

El artí­culo de Mark Danner sobre el informe del CICR

El informe en original (pdf)

El CICR sobre Confidencialidad




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